La verdad sobre la existencia y el ser de Dios

La existencia de Dios ha sido una postura teísta a la que el cristianismo se ha arraigado desde sus inicios, se trata de la creencia de un ser superior, quien es la causa y esencia de todas las cosas. Sería muy pretencioso decir que podemos dar una respuesta exhaustiva sobre la existencia de Dios y no es la intención en estos momentos. La existencia de Dios es una realidad apoyada por una alta comunidad científica a lo largo de la historia (Agustín de Hipona, San Anselmo, Alvin Plantinga, Francis Collins, Etc.), esto claro, no significa, que son la base para creer en Dios, ni que no se hayan hecho postulados contrarios a su existencia, especialmente los opositores han aumentado en los últimos años. Aún más después de la secularización que experimento el mundo en el siglo XIX.

Ahora cabe preguntarnos Negar a Dios ¿Se debe principalmente a descubrimientos científicos que, como expreso el filósofo alemán del siglo XX, F. Nietzsche “han matado a Dios[1] destronando sus normas divinas y valores morales?, ¿Es realmente está la razón por la que ahora se impulsa tanto el humanismo como la llamada libertad sin límites? O ¿se trata entre otras cosas, del rechazo y la desconstrucción histórica del racionamiento humano?, ¿Sentaron Voltaire y Montesquieu con su llamado a la libertad de expresión, las bases que han hecho que muchos conviertan la libertad en libertinaje? No podemos definirlo a ciencia cierta. Pudiera resaltar otras posturas, post modernas contrarias a la existencia de Dios, pero, puedo apresurarme a descartar que, la ciencia, la razón, el ateísmo o cualquier otro pensamiento o ideología filosófica, hayan siquiera afectado, de alguna manera la grandeza de Dios. Sin embargo, han logrado distorsionar con sus ideas el corazón de muchos a lo largo de la historia. Especialmente con la ola de religiones que se han levantado amparándose en la llamada libertad de expresión religiosa que, ha hecho que los falsos maestros tengan un habal para usar la fe como fuente de ganancia como Pablo advirtió (1 Ti. 6:5) o guiar a caminos de destrucción (Mt. 15:8, 14; Pr. 14:12), con ideas aparentemente teístas que, han dañado la fe de muchos.

En la actualidad encontramos un problema que es aún mayor que la declaración acérrima de ser un autodenominado ateo. Hablamos de esos llamados creyentes sin un conocimiento verdadero de Dios que, enseñan en nombre de Dios, sin una referencia Bíblica del mismo, creando un dios a su imagen y semejanza. Para estos, Dios es un ser que trabaja para el ser humano y se mueve por la voluntad del hombre, para otros es un ser que revela direcciones para la vida, aunque estas sean contrarias a lo que ha establecido en su Palabra, para otros es una especie de influencia alrededor del mundo que se manifiesta en todos aquellos que se conectan, otros hablan de la energía de Dios, etc.

Las presuposiciones religiosas son antiguas, podemos ver desde la caída del hombre. Cuando este, intenta cubrirse con hojas y Dios debe cubrirle con pieles de animales (Gn. 3:7; 21). Luego de este evento la falta de relación y el conocimiento superficial de Dios lleva a los hombres a intentar sustituir ese vacío en su corazón como señala (Ec. 3:11) de diferentes maneras. Idolatrando objetos o vienes, entregándose a los placeres, el trabajo, las posesiones, etc. Pablo tuvo que enfrentar esta realidad en medio del imperio romano señalando (Ro. 1:25), que se alejaron de la verdad a la cual accedieron no solo por la creación sino por la exposición al evangelio. Por eso señaló en versículos anteriores que algunos obstruían la verdad (Ro. 1:18), porque en su dureza e incredulidad se resisten aquello que es verdadero, por la necedad en sus corazones (Sal. 14:1)

Debo decir que a pesar de las facilidades en la generación que estamos y el fácil acceso a la información existe paradójicamente, un gran desconocimiento de Dios y su carácter en el mundo, incluyendo aquellos que, se proclaman teístas o hijos suyos. Hoy se puede mencionar el nombre de Dios y no estarse refiriendo al Dios verdadero… Hay cuatro aspectos que se deben mencionar cuando se trata del conocimiento de Dios, los mismos están presentes en las escrituras y han sido objetos de todo tipo de planteamientos teológicos a lo largo de la historia, especialmente aquellos que, intentan clarificar la existencia de Dios según Él es y se ha revelado. Por un lado, tenemos…

1. El conocimiento adquirido en su revelación general “La creación”, (Sal. 19:1-2), esto implica no solo admirarse del vasto cosmos, sino, de la complejidad inmediata del funcionamiento de la vida misma, el mismo cuerpo humano es una maquina sorprendente que deja a cualquier ingeniero o medico sin alientos. Esto se relaciona con la inmanencia de Dios, término que determina que Dios está en toda la creación, pero que no puede confundirse con el panteísmo que plantea que está en todas las cosas.

2. El conocimiento especial que viene por la revelación especial que es el hijo, y la obra del Espíritu Santo en la creación (Jn. 1:14, 14:9, 16: 13ª), Implica que Dios se ha dado a conocer mediante la manifestación de Cristo, “El logos”, tanto para revelar su carácter como para la salvación del pecador. y Juan se hace eco de esta gran verdad (Jn. 1:14), ahora por voluntad divina, Dios se ha dado a conocer al hombre a través del hijo (Jn. 17:3) Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Para evitar cualquier duda señala que, 1 Jn. 5:20b Dios nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo… Algunos no responden espiritualmente y eso les estorba tanto la comprensión como su necesidad de salvación (2 Co. 4:3-4) Tal como Cornelio Van Til enseño “Tenemos punto de vista diferente a los no creyente, no entenderán las evidencias o la rechazarán, donde mostramos que no hay coherencia verdadera en lo que creen”. El presuposicionalismo declara que es difícil que entienda porque solo se lograra un conociendo sensato por la obra del Espiritu Sato, Tal como Pablo le expreso a la iglesia de Corinto, haciendo el mismo contraste (1 Co. 2:14-15), El presuposicionalismo golpea la secularización y el humanismo que intentan vivir la vida separada de su creador.

3. El conocimiento interno o sentido del bien y el mal que el hombre tiene registrado en su ser o conciencia. Tal como resalta Pablo (Ro. 2:14-16), Esta realidad interna está relacionada tanto a los atributos comunicables que recibimos de Dios (Gn. 1:26), como a la caída. Puesto que, precisamente fue lo que Dios advirtió al hombre que sucedería si le desobedecía. Y que al momento de hacerlo de alguna manera u otra así como se hereda el pecado (Sal. 51:5, Ro. 5:12), la conciencia ya viene con una distinción entre lo bueno y lo malo (Gn. 3:5-7, 22). Independientemente esto

4. La realidad de nuestras limitaciones ante al conocimiento de Dios que no podemos acceder por su trascendencia inherente (Dt. 29:29). En la historia comentaristas como Hegel se opondrían a esta verdad señalando que, el hombre puede encontrar a Dios en lo profundo de su ser, y aunque ciertamente, Dios ha puesto eternidad en el corazón del hombre (Ec. 3:11), una cosa es, sentir que existe algo mayor sobre nosotros y otra es, saber quién es ese Dios, tal como Paso en la ciudad de Atenas donde se encuentra la escritura “Al dios no conocido” (Hch. 17:23), esto es algo que el hombre pudiera expresar, pero no que le capacita para hablar sobre ese Dios con propiedad. Para que el conocimiento de Dios sea completo, dentro de lo que Dios revela de sí mismo, debe estar involucrado el aspecto espiritual, no solo el cognitivo.

Claramente no podemos decir que Dios puede ser completamente conocido porque está por encima de la creación, tal como Isaías expreso (Is. 55:8-9). Tal como los reformadores y otros antes que ellos han sostenido (Ver los escolásticos), Dios se revea a través de sus atributos y su obra especial 1 Ti. 2:4 quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad, Aunque hay aspectos de su ser y sus obras que son completamente desconocidos para el ser humano conocerlo de manera exhaustiva, tenemos suficiente información provista para poder conocerle. Puesto que El, se ha revelado en toda la trama de la narración Bíblica y el desarrollo de la raza humana, escogiendo hacer un pacto con los hebreos para mostrar su grandeza, Esto genera accesos a informaciones arqueológicas, tradiciones y prácticas que, sin ser completamente necesarios, ofrecen un habal más para hablar sobre su existencia.

Ciertamente, Dios es inmutable y eterno, un ser indescriptible e inmarcesible, trascendental, que confunde a los sabios y puede ser comprendido aun por los niños si así lo deseara Mt. 11:25, es prudente citar a Luis Belkhoff: El verdadero conocimiento de Dios solamente puede adquirirse a partir de la auto revelación divina, y solo por la persona que acepta esto con una fe similar a la de un niño[2]. Él siempre ha sido y será lo mismo, un ser que supera toda lógica humana combinada, Él es quien dijo: (Ex. 3:14) Yo soy el que Soy… Maimónides comenta al respecto; Aquí vemos a Dios como sujeto y como predicado al mismo tiempo, es como si dijera yo soy un soy, existe, pero no por la existencia o “el ser que es el ser”, Dios, por el contrario, es la existencia misma.

La apologética clásica; Ayudar a los creyentes con la racionalidad y creencia de lo que ya creen. Ro. 1:8-32, la evidencia de Dios que se establece en la creación misma, pero para el inconverso es llevado a la idolatría. Pero a nosotros a la alabanza. SE han utilizado algunos argumentos históricamente para sostener la existencia de Dios…

  1. Argumento Ontológico (la grandeza del creador) Siendo grandioso es imposible que no existe y esto evidencia su existencia, La idea de perfección en la existencia misma, el hombre plantea debe venir de un ser completamente perfecto, algo que solamente se cumple en Dios. Es casi el llamado universal que tenemos todos los seres humanos a la idea de algo superior a nosotros, insertado en nuestro ser (Ec. 3:11b) Defendido por: San Anselmo, Georg W. Hegel, Alvin plantinga, son de sus más conocidos precursores.
  • Argumento cosmológico (La belleza de la creación) No puede haber creación infinita. Este, está ligado a la ley de la causalidad “Causa y efecto” propuesta por Aristóteles, todo lo que existe debe tener una causa. Siendo la causa, superior a todo aquello que existe. Es saber que todo procede de algo, aun cuando este algo, en caso de todo lo creado, no tenga un inicio conocido (Sal. 90:2).
  • Argumento teleológico (Orden de la creación) El diseño del mundo apunta a un creador. Por la inteligencia, orden y armonía que existe. Aquí podemos considerar la vida celular, la compleja perfección en el ADN humano, la composición de las proteínas, vida celular y microorganismos que pueden existir gracias a la perfecta distancia entre la tierra y el sol, etc. Ante todo, esto podemos citar las Palabras (Sal. 19:1), Todo lo creado nos evidencia la mano de un creador. Aunque los opositores señalan en su dureza que este, no tiene que ser Dios. (también está el argumento moral, que apunta a la percepción moral a la que debemos apuntar y solo Dios puede juzgar, y el argumento histórico, apunta a la necesidad histórica de adoración humana, etc.)[3]

La existencia de Dios

Desde el primer versículo de las escrituras se plantea la existencia de Dios Gn. 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Ya esta declaración plantea la preexistencia de Dios, la cual más adelante se amplía revelando su eternidad (Sal. 90:2), Tal como Isaías le recuerda al pueblo de Israel (Is. 40:28, 41:4b). Job expreso que no se le pueden calcular los años (Job 36:26c), Dios siempre ha estado y estará, el salmista expreso Sal. 102:27b Tus años no tendrán fin. Podemos decir que Dios es, inmanente “presente en su creación” cuidándonos de caer en el panteísmo, puesto que, decir que Dios está en todo lugar, no significa que está en todas las cosas, como plantea el panteísmo. Dios está presente en toda su creación en forma única y personal. Y es por esa singularidad que le adoramos relacionándonos con sus promesas y gracia (2 P. 1:4). Moisés expresa que no existe ninguna deidad que se compare a Dios y su estrecha relación con los que le aman y buscan de verdad (Dt. 4:7). Dios se da a conocer, no para satisfacer nuestra necesidad de pruebas, sino lo suficiente, para que sepamos todo lo relacionado a nuestro origen y donde apunta nuestra existencia (Jn. 1:18)

La trascendencia es un término que, como teístas, los cristianos usamos para hablar de la soberanía de Dios sobre todo lo que ha creado y esa autoridad la ejerce aun sobre el hombre. Cada acción está sujeta a su análisis y evaluación y siendo transcendente es libre para actual sin ser subyugado por esta. A pesar de que el termino es relativamente nuevo, esta realidad la encontramos en tiempos muy antiguos, Ej. Job en su aflicción y su oración Dios le hace una serie de preguntas que le llevan a quedar sin respuesta ante la trascendencia o supremacía de Dios sobre El. (Job 38-41). Las declaraciones que hace Dios a Job son ilustradas en la actualidad con los argumentos científicos “cosmológico y teleológico” que, hablan de, la causa y el orden del universo hecho con la sabiduría inherente de un ser superior.

Hasta este momento podemos decir acerca de Dios en términos parciales, sin intentar limitar su grandeza que Él, es el eterno, el creador del cielo y tierra junto a todo lo que existe, su sustentador y guardador con presencia activa en medio de su creación, es completamente soberano sobre todo lo que existe en ella, A diferencia de la confusión de los de Atenas en tiempos apostólico (Hch. 17:23), Dios se ha dado a conocer y puede conocerse a través de la persona de Cristo (Jn. 1:18). Esta realidad puede ser ampliada en los escritos de Anselmo de Canterbury, Alvin Plantinga y Hegel. Quienes hablan del ser de Dios, como trascendente e inherentemente existente.

Todo lo que ha deseado revelar de sí mismo, lo vemos en su Palabra. Aquella que, concedió al hombre luego de la caída haciendo promesas de redención (Gn. 3:15), la cual, había orquestado desde su eternidad (Ef. 1:4; 1 P. 1:2) hizo un pacto con Israel según su beneplácito, mostrando su presencia entre los que le obedecen (Dt. 4:7, 7:6-9). El mismo que ha hecho promesas aquellos que han puesto su fe en EL, mediante las cuales, tiene una interacción de fe, esperanza y amor (2 P. 1:4), sabemos más sobre su ser por la auto descripción de sus atributos, aquellos que posee en sí mismo (Santidad, omnipresencia, omnipotencia, Inmutabilidad, Etc.), como aquellos que ha compartido con nosotros, su amor, justicia, misericordia, etc.). Todo esto, nos habla de su carácter, su naturaleza, su obra y los aspectos que le ha complacido revelar de si mismo. Dios se ha revelado intrínsicamente en sus atributos para con el hombre.

Todo esto es necesario, precisamente porque, Dios habrá de actual con su creación especial, según su propio criterio y no el que hayamos adoptado mas allá de las escrituras conclusiones personales lejos de lo que Él ha revelado y manifestado. Creyentes y no creyentes deberán estar ante el trono de Dios un día (2 Co. 5:10, He. 9:27) y aunque esto, no será en un mismo evento, si será algo que sucederá, por lo cual, se hace necesario analizar si estamos caminando según sus declaraciones o según las presuposiciones de hombres que han tenido la altivez de pensar que pueden redefinir a Dios, o aquellos que descansan más en sus presuposiciones que en la acertada revelación de Dios sobre si mismos.

Desde hace varios años, los ataques contra Dios siguen presentes y buscando diversas maneras de sostenerlos, al final es el desespero del hombre por rechazar, aquello que no puede ser rechazado. Su incredulidad le ha llevado a justificar su mal proceder (Jn. 3:18, Ro. 1:20-22). Nosotros tenemos más que razones suficientes para creer en Dios, tanto por el poder de la salvación que hemos experimentado (Ro. 1:16), por la comunión que disfrutamos con El (Jn. 9:31) y la compañía continua que ahora podemos disfrutar por la obra del Espíritu Santo al salvarnos (Ef. 1:13-14), esto hace que ningún argumento o filosofía humana, roben nuestra paz (Col. 2:8), tenemos una relación personal y cercana con Dios. A esto, pudiéramos agregarle el llamado que tenemos a vivir por fe (2 Co. 5:7), pero esta fe, no es ciega, es racional (Ro. 12:2) y tenemos más que suficientes pruebas para sostener la existencia de Dios, como hemos visto a lo largo de este estudio. Quien no tenga la fe suficiente para aceptar todo lo que Dios ha hecho para vivir la vida, no podrá sobre pasar la eternidad siguiendo al único y verdadero Dios.

Libros de consulta para la ampliación de términos: (La Biblia, La revelación de Dios. “Peter Jensen” Proslogion-Tratado sobre la verdad “Anselmo de Canterbury”, Teología sistemática “Alvin Plantinga” El argumento ontológico modal “Alvin Plantinga” Teología sistemática de “Louis Berkhof” Teología sistemática de “Wayne Grudem” La gaya ciencia párrafo 125, publicado 1882, Reflexiones metafísicas de Descartes 1641.)


[1] Friedrich Nietzsche, “La Gaya Ciencia” sección 125.

[2] Luis Berkhof, “Teología Sistemática” pp. 17.

[3] Luis Berkhof “Teología Sistemática” pp. 27-30.

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